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Tipos de residuos: Clasificación y Normativa

Anualmente un volumen considerable de residuos termina en los vertederos. Es cierto que la situación varía por países, pero la situación general provoca incalculables efectos en el medioambiente.

Uno de los principales objetivos de gobiernos y productores es precisamente reducir la generación de residuos. De esta manera se minimizan los riesgos para los lugares vulnerables de recibir contaminación.

La realidad es que en muchas de las actividades que se realizan en sectores productivos se generan residuos. El sector industrial, por ejemplo, genera residuos como metales, fertilizantes y pesticidas, disolventes, resinas, diversos productos químicos, aguas tratadas y lodos.

En los comercios y en el ámbito doméstico también se generan residuos diariamente.

Lograr el objetivo de reducir la contaminación que causan los residuos en el medioambiente depende de que se realice una gestión correcta. En este proceso son claves la clasificación de los residuos y el destino final que se les dé por sus características.

Una de las clasificaciones más conocidas de los residuos se hace según su peligrosidad. En esta clasificación se diferencia entre residuos peligrosos y no peligrosos.

Tipos de residuos peligrosos

Por su composición los residuos peligrosos necesitan una gestión correcta para evitar riesgos elevados de contaminación. Este tipo de residuos habitualmente libera al medioambiente sustancias tóxicas.
Los residuos peligrosos más comunes son:

Residuos Corrosivos

Son residuos que desgastan y erosionan las superficies con las que tienen contacto bajo determinadas condiciones desfavorables. Tienden a ser altamente peligrosos si son liberados en cualquier espacio. Reaccionan por contacto con otros residuos o contaminantes tóxicos. Ejemplos de residuos corrosivos son las sustancias ácidas (ácido clorhídrico, ácido sulfúrico) o muy alcalinas.

Residuos Reactivos

Por su inestabilidad pueden llegar a ser explosivos en distintas situaciones. Esto sucede debido a la acción de temperaturas y fuerzas variables. Si entran en contacto con el agua pueden liberar gases, vapores y humos tóxicos al medio ambiente. Residuos que contengan amonio, magnesio o cloruro de acetileno están entre los principales ejemplos de los residuos reactivos.

Residuos Explosivos

Son muy volátiles si no se gestionan por profesionales que sigan medidas de seguridad indicadas para estos casos. Generalmente su almacenamiento excesivo o descuidado es altamente peligroso. La acción explosiva que generan es causada al entrar en contacto con una fuente de calor o por reacciones químicas ocasionadas por choques, fricciones o altas temperaturas. Ejemplos de este tipo de residuo son la pólvora, los peróxidos y los cloratos.

Residuos Inflamables

En condiciones de temperaturas adversas y expuestos a fuentes de calor causan rápidamente un incendio. Los cambios químicos, la fricción o la humedad son causas muy habituales que provocan que ardan con facilidad. No controlar la gestión de estos residuos sensibles a altas temperaturas representa un riesgo para los entornos vulnerables. Ejemplos de residuos inflamables: el fósforo, los aldehídos y los hidrocarburos.

Residuos Tóxicos

Pueden ser orgánicos e inorgánicos. Por el alto contenido de sustancias tóxicas que tienen provocan efectos nocivos en la salud humana y en el medio ambiente. La alta capacidad destructora que poseen los vuelve una amenaza, incluso, para espacios distantes al origen de la emisión. Suelen añadirse como ingredientes a varios productos populares como los combustibles, pinturas, baterías, equipos electrónicos.

Muchas empresas generan residuos peligrosos. Es importante que estos residuos sean gestionados por profesionales ya que podrían afectar a la salud de las personas que los manipulan.

Residuos no peligrosos

Los residuos no peligrosos no representan directamente un peligro para la salud humana y el medio ambiente.

Cuando tiene contacto con otros residuos este tipo de residuos no genera reacciones químicas adversas. Por lo tanto no se liberan agentes contaminantes al medioambiente.

En la actividad industrial se generan con frecuencia residuos no peligrosos. Realizar una gestión adecuada de estos residuos posee la misma importancia que la gestión de los residuos peligrosos.

Muchas empresas desconocen la cantidad de residuos no peligrosos que se generan a través de sus actividades. Este desconocimiento influye negativamente en la organización del espacio y en la seguridad laboral.

Algunos residuos no peligrosos son fáciles de identificar. Entre ellos las maquinarias y equipos en desuso, los envases metálicos, las mezclas de plásticos, la madera y los residuos de papel y cartón.

Siguiendo una clasificación más amplia podemos mencionar:

Residuos urbanos

Los generamos diariamente en nuestros hogares, oficinas, comercios. Existen variaciones entre los distintos materiales que componen estos residuos. El amplio abanico que cubren va de los conocidos envases de vidrio y plástico hasta la ropa y otros textiles (incluyendo papel, cartón, restos orgánicos, etcétera).

Residuos industriales inertes

No experimentan transformaciones significativas desde un punto de vista físico, químico o biológico cuando entran en contacto con otros residuos. Pueden ser materiales derivados de procesos de fabricación, como escombros y arenas, piezas o equipos y maquinarias en desuso.

Residuos no peligrosos valorizables

Pueden aprovecharse en los distintos procesos de reciclaje que conocemos. El objetivo final del tratamiento de estos residuos es la reutilización, es decir, darles un nuevo uso. Ejemplos: papel, cartón, la chatarra, trozos de cable, vidrio, etcétera. Los residuos no peligrosos no valorizables no son incluidos en los procesos de reciclaje y generalmente terminan en vertederos.

Residuos de construcción y demolición

Se generan en actividades de excavación, construcción, remodelación o rehabilitación.

Normativas para la gestión de residuos

Existen un grupo de normativas que a nivel regional y nacional regulan la gestión de residuos. Recibir un servicio profesional de asesoramiento que ayude a cumplir con estas normas jurídicas es la mejor forma de garantizar una gestión responsable.

Se trata de un proceso simple: identificación y clasificación de los residuos, separación, almacenamiento, tratamiento y destino final.

A nivel regional en 2018 el Parlamento Europeo aprobó una directiva sobre residuos que actualizó el marco regulatorio general a seguir por los países miembros. Esta legislación se centra en establecer elementos fundamentales para la gestión de los residuos.

El propio Parlamento Europeo emitió ese mismo año una directiva sobre el vertido de residuos.

Entre las legislaciones que existen en nuestro país sobre los residuos están: la ley 22/2011; los decretos 1481/ 2001 y 1304/2009 (modifica al anterior) que regulan la eliminación de residuos mediante depósito en vertederos; el real decreto 105/2008 que regula la gestión de residuos de construcción y demolición; y la orden MAM/304/2002 que regula la valorización y eliminación de residuos, así como la lista europea de residuos.

Con el objetivo de mejorar deficiencias y utilizar los recursos de manera más eficiente se aprobó el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos. En este plan se incluyen acciones que promueven una transición hacia un modelo de economía circular.

Cada una de estas legislaciones refuerzan la necesidad de seguir los procedimientos de seguridad recomendados por profesionales para controlar mejor los riesgos. Una gestión incorrecta de algunos residuos puede liberar sustancias tóxicas que resultan peligrosas para la salud humana y el medioambiente.

Si tienes dudas sobre los residuos que genera tu empresa contáctanos. En Ambar Plus podemos ayudarte a gestionar los residuos de tu empresa.