La gestión integral de residuos incluye también a los residuos biodegradables que, por la naturaleza de su composición, resultan de gran importancia en el ámbito del reciclaje y para el medio ambiente en general.
¿Qué son los residuos biodegradables o biorresiduos?
Los residuos biodegradables son también denominados “basura biodegradable” o “biorresiduos”. Se identifica como residuo biodegradable a todo aquél que puede descomponerse de forma natural en condiciones ambientales, ya sea a través de un organismo biológico o de un sistema natural, sin representar peligro para el entorno.
Tipos de residuos biodegradables: clasificación
Los residuos biodegradables pueden recibir distintos métodos de clasificación, pero por lo general se enmarcan en estas grandes categorías:
- Residuos orgánicos de origen alimentario (incluyendo también de cocina, es decir, alimentos transformados).
- Residuos vegetales, también identificados como “fracción vegetal”.
Por cuestiones relativas a la propia gestión de los residuos biodegradables, también se suele hacer esta clasificación:
- Fracción orgánica, compuesta por restos alimentarios o fracción vegetal de pequeño tamaño.
- Poda, compuesta por fracción vegetal procedente de jardinería y poda de gran tamaño y de tipo leñoso.
Ejemplos de biorresiduos
Dentro de estas clasificaciones encontramos de residuos biodegradables ejemplos de todo tipo. Estos son algunos de los más conocidos:
- Restos de hortalizas
- Cáscaras
- Granos
- Restos de alimentos preparados
- Restos de pasto
- Ramas
- Hojarasca
- Residuos verdes de cultivos
- Residuos de excretas animales
- Restos de café
- Residuos de preparación de plantas aromáticas
- Líquidos biodegradables.
- Papel y cartón
- Algodón
- Madera
- Lana
- Fibra de sisal
- Productos elaborados con almidón
- Productos elaborados con celulosa y acetato de celulosa
- Productos a base de quitosano
Gestión de residuos biodegradables
Los residuos biodegradables pueden gestionarse de muchas maneras. El compostaje es el método más recomendable por su eficacia y beneficios en cuanto resultados, ya que permite descomponer naturalmente estos desechos orgánicos y transformarlos en fertilizante.
Una alternativa a esta metodología es la digestión anaeróbica, también llamada biometanización, que consiste en descomponer los residuos orgánicos en ausencia de oxígeno, para obtener biogás que puede aprovecharse para generar calor y energía eléctrica.
El proceso de gestión de residuos biodegradables pasa por una recogida separada de cada tipo de residuo, su clasificación aún dentro de cada categoría y la aplicación práctica del tratamiento escogido.
