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Microplásticos ¿Qué son?¿Qué productos los contienen?

Cada año es mayor el volumen de microrplásticos, residuos plásticos en forma de diminutas partículas microscópicas que se mueve por los océanos del mundo. Existen desde la década de los setenta del siglo pasado, aunque fue hace aproximadamente 15 años que comenzó a ganar importancia en los estudios medioambientales.

Los últimos tres años han servido para llegar al consenso de que la contaminación por microplásticos es una de las principales amenazas para el medioambiente, son evidentes las nocivas consecuencias que provoca su influencia en distintos ecosistemas. Es un problema global que nos afecta a todos. La Fundéu BBVA (Fundación del Español Urgente) eligió el pasado año 2018 a microplásticos como palabra del año, muestra de la creciente preocupación que existe por la contaminación causada por este agente.

Como sabemos la mayoría de los materiales plásticos son visibles, pero hay una parte de ellos, los microplásticos, que por sus características son imperceptibles a simple vista por la población y la realidad es que forman parte de muchos de los productos que consumimos con alta frecuencia.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son fragmentos sintéticos de tamaño inferior a 5 mm y es precisamente por esta condición que son prácticamente invisibles, aunque están presentes en productos tan demandados y de amplio consumo como cosméticos, productos de limpieza, pinturas plásticas, cremas y detergentes.

Estas partículas sólidas no solubles en agua y con un bajo nivel de degradabilidad, varían con el paso del tiempo debido a la composición de los materiales plásticos. Lo habitual es que los tamaños en que aparecen se reduzcan por la erosión del agua y el viento o los efectos de temperaturas elevadas y los rayos del sol. Como su degradación es baja, estos fragmentos no llegan a deshacerse del todo por lo que mantienen su composición química.

Los microplásticos existen en una variedad de distintos colores y tienen formas esféricas muy diminutas o tamaños irregulares. Para una mejor clasificación se considera que hay dos tipos de microplásticos según su origen, los microplásticos primarios y los secundarios.

Productos que contienen o pueden contener microplásticos

Algunos de los productos que contienen microcplásticos y que consumimos diariamente, son:

  • Cremas de exfoliación facial y corporal
  • Protectores solares
  • Geles de ducha
  • Ropa sintética (poliéster, nylon, acrílico)
  • Pasta de dientes
  • Jabones y otros productos de higiene personal
  • Envases
  • Pescados y mariscos
  • Cerveza
  • Sal

Esto no quiere decir que todos los productos citados en el anterior listado contengan necesariamente microplásticos.

Tipos de microplásticos

Esta clasificación de microplásticos primarios y secundarios permite, además de conocer su fuente de origen, establecer estrategias que permitan minimizar los daños que provocan la presencia de estas partículas en el entorno natural. Sobre todo con acciones que promuevan la reducción de la producción y uso de plásticos.

Los microplásticos primarios son los fragmentos que originalmente fueron fabricados con ese tamaño diminuto y están presentes en productos de consumo diario. Como conservan el estado en que fueron sintetizadas, estas partículas terminan en el medio natural sin sufrir variaciones en su tamaño. La forma más común en la que se encuentra son las llamadas microesferas y un ejemplo muy común de microplásticos primarios son los que están presentes en detergentes o cremas exfoliantes.

Por su parte, los microplásticos secundarios son partículas que se originan a partir de la degradación de productos plásticos, de ahí que procedan o de la fragmentación de estructuras sintéticas o de las fibras que se liberan al agua tras lavar prendas de ropa sintética, alfombras, etcétera. En este caso los tipos de plásticos más conocidos de los que se derivan los microplásticos secundarios son el polietileno (PE), el tereftalato de polietileno (PET) y el polipropileno (PP).

Efectos ambientales de la contaminación por microplásticos

Al tener en cuenta sus fuentes de origen es fácil llegar a la conclusión de que hoy día los microplásticos se vierten a un ritmo creciente en las aguas residuales y llegan a contaminar los suelos, sedimentos y la propia agua.
Por ser partículas de tamaños microscópicos, una parte importante sobrevive a los procesos de gestión de aguas residuales en las plantas depuradoras, esto a pesar de los avanzados sistemas de filtración de agua que poseen estas plantas. Las partículas microplásticas que sí son filtradas se acumulan en los conocidos lodos de depuradora, parte de la gestión que se realiza con estos lodos es reutilizarlos en la fertilización de suelos o se colocan directamente en vertederos. En cualquier de estas variantes, las microfibras plásticas terminan regresando al ciclo de contaminación.

Los microplásticos tienen el potencial de acumularse en grandes volúmenes en el mar y su poder tóxico aumenta debido a que esas partículas en el mar absorben toxinas que se mezclan a las que contienen por la propia composición química del plástico.

El daño a la vida marina no se detiene y una preocupación que comienza a estar en el centro del debate es que los seres humanos ingieren, de manera inconsciente, volúmenes de microplásticos. En el caso de los animales los niveles de concentración son bajos. En los peces, por ejemplo, no se ha demostrado que los microplásticos que ingieren, al confundir esas partículas con alimentos, se transfieran a los seres humanos. La llamada de atención es que ello no significa que no deban tomarse medidas urgentes ya que es una contaminación que existe y que potencialmente puede afectarnos.

¿Es posible superar el ciclo de los microplástico?

Diariamente una persona con hábitos de consumo medios mantiene contacto con varios productos que contienen microplásticos. Cremas de exfoliación facial y corporal, protectores solares, geles de ducha, ropa sintética (poliéster, nylon, acrílico), crema dental, jabones y otros productos de higiene personal, envases, pescados y mariscos, cerveza y la sal que consumimos diariamente.

La alternativa principal para reducir la presencia de los microplásticos pasa por lograr un equilibrio entre las legislaciones que se lleven a efecto y la propia actividad humana. Un estrategia regional como la que promueve la Unión Europea en un corto plazo (para 2020) para prohibir la utilización de microplásticos primarios en la fabricación de cosméticos, detergentes y productos de limpieza, debe complementarse con cambios en los comportamientos de consumo de los usuarios.

Si la contaminación por plásticos es una situación de actualidad permanente es porque está directamente vinculada con nuestras acciones y responsabilidades. Los mecanismos de reciclaje no son suficientes para contrarrestar esta situación, y por ello quizás sea más coherente volver la mirada hacia un modelo económico y de consumo como el de la economía circular para contribuir a evitar la constante degradación de ecosistemas que ya están afectados.

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