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Menos plástico: ¿cómo reducir el consumo de plástico?

Mantener nuestros hábitos de consumo diario y reducir el uso de plásticos es una tarea difícil pero no imposible.

Hoy día tenemos productos de plástico por todos lados. La realidad es que el plástico se ha convertido en un material imprescindible en el actual modelo económico. Los bajos costes de su producción, su resistencia y durabilidad, son condiciones que lo mantiene como un material ideal.

Producir grandes volúmenes de productos de plástico ofrece muchas ventajas de rentabilidad. Alcanzar esa misma rentabilidad con otros materiales es díficil.

Sean o no de un solo, los plásticos provocan consecuencias directas en el medio ambiente. Algunas de ellas son la explotación de recursos naturales no renovables, la emisión de gases contaminantes, una sobreproducción y acumulación que supera las estructuras creadas para la gestión de residuos y la presencia de residuos en entornos vulnerables.

Los datos son ilustrativos. Una bolsa de plástico se fabrica en cinco minutos y tarda alrededor de 150 años como promedio en degradarse, aunque este tiempo puede superar los 400 años. Una botella de plástico tarda en degradarse más de 450 años y en el mundo diariamente se compran más de un millón de botellas de plástico. Para 2021 se calcula que el consumo diario de botellas de plástico crezca un 20%, mientras las cifras de reciclaje de este producto no llegan al 50%. Un bastoncillo de plástico de los que usamos alrededor de 10 minutos para limpiarnos los oídos, tarda 300 años en degradarse.

Consejos para reducir el consumo de plástico

Ya dijimos que entre los factores más preocupantes de los plásticos está el hecho de que no son materiales que se degradan fácilmente. Al no ser biodegradables, la gestión de los residuos que se derivan de su uso depende de mantener un proceso de reciclaje y de reutilización eficiente.

Si los residuos de plásticos que se recogen se reutilizan como recursos, se disminuye la acumulación irresponsable de plásticos. Muchos productores se centran en incentivar innovaciones relacionadas con un diseño responsable de los envases. El objetivo final es reutilizar el producto de plástico y alargar así su ciclo de vida.

Con todo y los múltiples esfuerzos que se hacen, la producción mundial de plástico crece anualmente. Solo en el periodo de 2016 a 2017 creció de 335 a 348 millones de toneladas, cifras que impactan inevitablemente en la acumulación mundial de este material. Muchos de los plásticos fabricados el siglo pasado se encuentran aún dispersos por varios lugares del planeta.

Sin dudas la manera más efectiva de controlar los severos daños ambientales que provoca este material, es reducir directamente su consumo promoviendo algunas iniciativas.

Almacena el agua y los alimentos en envases reutilizables

Utiliza envases de vidrio, porcelana, cerámica, madera u otros materiales para conservar los alimentos.

En recipientes de vidrio grandes se pueden almacenar arroz, semillas, harina. Como tienen una abertura más grande son recipientes muy cómodos para almacenar.

Evita también comprar tantas botellas pequeñas de agua. Las botellas de agua son productos plásticos que se desechan muy rápido y pocas veces se reciclan. Es mejor solo comprar botellas grandes con las que se rellenan las botellas que usamos diariamente. Si se reutilizan, por ejemplo, botellas de vidrio para almacenar agua se elimina la posibilidad de que las sustancias químicas que contienen los envases de plástico contaminen el agua.

Compra y usa menos plásticos

Mientras menos productos plásticos compremos menos residuos de este material tendremos en casa. Cuestiones tan sencillas como modificar nuestras intenciones de compra favorecen al ecosistema. Controlar el uso de vasos, platos y cubiertos desechables, dejar de usar bastoncillos de plástico para limpiarse los oídos o tomar bebidas sin usar pajitas, son acciones que reportan grandes beneficios cuando se suman muchas voluntades. La clave es evitar el uso de estos productos plásticos de un solo uso, ya que la mayoría de ellos no se reciclan y terminan vertidos en espacios vulnerables de recibir contaminación como son los suelos y los mares.

Otra recomendación es no comprar más tápers de plástico para transportar el almuerzo. Un táper de vidrio es mejor para conservar en buen estado los alimentos e igualmente es seguro y duradero.

Es más sostenible y responsable comprar huevos que vengan en la tradicional huevera de cartón o comprar yogures que vengan en envases de vidrio y no en los conocidos envases de plástico.

Lleva siempre bolsas reutilizables

A partir de la nueva normativa sobre el uso de bolsas de plástico muchos han comenzado a entender el peligro real que son las bolsas de plástico. Además de evitar comprar productos de plástico, muchas personas ya prefieren usar bolsas de tela para llevar sus compras. Son muy ligeras y resistentes.

Las bolsas de plástico biodegradables o las de papel reciclado también son buenas alternativas para minimizar la circulación de bolsas de plástico.

En caso de tener bolsas de plástico la recomendación es reutilizarlas todo el tiempo que sea posible. Así alargas su ciclo de vida, que debido a los hábitos de consumo actuales suele ser muy corto (normalmente entre los 12 y los veinticinco minutos).

Prioriza las compras en mercados locales

Apostar por el desarrollo local siempre reporta beneficios para la comunidad y el medio ambiente y eleva la calidad de lo que se compra. Comprar en pequeños establecimientos, cerca de la casa o la comunidad, es una manera muy fácil de conseguir productos de temporadas, frescos y con mayor valor nutricional.

Así se reducen los daños al medio ambiente que causan la producción e importación de productos desde otros lugares. Comprando los productos a granel que llevamos a casa en bolsas reutilizables evitamos envoltorios plásticos innecesarios y contribuimos a minimizar los gastos asociados a la transportación de los alimentos.

Si no conoces fabricantes o mercados que vendan directamente sus producciones siempre puedes pedir consejo a alguien que sí tenga experiencia comprando de esta forma. Muchas veces en sitios poco conocidos se encuentran mejores ofertas de productos a granel que en tiendas especializadas.

Higiene sin plásticos

Tanto para limpiar la casa como para la higiene personal no son necesarios tantos productos de plástico. Un producto que usamos diariamente y podemos cambiar para ser más respetuosos con el medio de ambiente son los cepillos de dientes. En vez de utilizar cepillos con mangos de plásticos, pueden utilizarse cepillos de dientes fabricados con mangos de bambú certificado.

Por otro lado muchos de los materiales con que se producen detergentes, limpia pisos, pastas dentales y geles de baño contienen microplásticos. Existen alternativas de jabones, champú y geles de baño sólidos que no necesitan de embalaje plástico y son fabricados con ingredientes naturales como aceites y extractos vegetales. Estos productos cumplen la misma función de las versiones que habitualmente se consumen y reportan beneficios para la salud al no acumular sustancias tóxicas.

 

Si prestamos atención a nuestros hábitos y organizamos nuestro consumo siguiendo estos consejos, podemos reducir la cantidad de productos plásticos que utilizamos a diario.

A nivel individual es posible cambiar el modelo actual de consumo de plásticos. En un inicio, es posible sustituir progresivamente algunas cosas por otras que cumplan la misma función y estén hechas con materiales más sostenibles. Así lograríamos acercarnos más a la meta de disminuir el uso de productos plásticos.

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